¬ŅPara qu√© corremos? ¬ŅPor qu√© nos apuramos tanto? ¬ŅSomos acaso m√°s felices haciendo las cosas en tiempo r√©cord?

Yo confieso que corr√≠ mucho. Me apur√© siempre. De alguna manera, muy poco saludable por cierto, disfrutaba del ‚Äúllegar primera‚ÄĚ.

Mis comienzos en Alemania tambi√©n fueron as√≠, corriendo. Recuerdo que algunos a√Īos atr√°s mi psic√≥loga me dijo: ‚ÄúTu adaptaci√≥n a Alemania es m√°s bien una sobreadaptaci√≥n‚ÄĚ. Hab√≠a aprendido el idioma en tiempos poco humanos. Incluso me hab√≠a alegrado cuando la docente decidi√≥ avanzarme una clase. Hab√≠a aprendido las nuevas reglas y me hab√≠a esforzado mucho para cumplir con todo lo que se esperaba de m√≠.

Despu√©s de 9 meses viviendo en Tierras Germanas lleg√≥ el diagn√≥stico de hipotiroidismo y con √©l la posibilidad de recibir medicaci√≥n de por vida con apenas 26 a√Īos. Diagn√≥stico que minimic√© por completo. Diagn√≥stico que, por otro lado, qued√≥ obsoleto apenas empec√© a escucharme, a respetar mis necesidades y a darme tiempo para ser feliz.

En mi segundo a√Īo en Alemania empec√© a disfrutar mucho m√°s. Los dolores de cabeza ya no eran tan frecuentes. Hablar alem√°n era un poco menos estresante. Ten√≠a amigos con qui√©nes compartir y empezaba a enamorarme de todas las oportunidades maravillosas que descubr√≠a en mi nueva vida.¬†Hasta los alemanes me ca√≠an un poco m√°s simp√°ticos. Porque, claro est√°, que me llev√≥ un buen tiempo aprender a quererlos.

Y m√°s tarde llegar√≠a un nuevo reto, de los m√°s dif√≠ciles sin duda: trabajar como profesional en Alemania. Hab√≠a esperado y so√Īado tanto con ese momento. Y luego, una vez m√°s, me ve√≠a inundada por l√°grimas que me acompa√Īar√≠an durante meses.

¬°NUNCA ME HAB√ćA SENTIDO TAN INCOMPETENTE! Todo era tan distinto. Ten√≠a tanto por aprender. Me sent√≠a tan torpe y rid√≠cula. Apenas pod√≠a disfrutar mi gran logro, lo que m√°s me inquietaba ahora era aprender lo m√°s r√°pido posible a descifrar los nuevos c√≥digos imperantes dentro del sistema laboral.

Y una pregunta me atormentaba por aqu√©l entonces de manera incansable: ¬ŅPENSAR√ĀN QUE SOY UNA IDIOTA POR C√ďMO HABLO? Inevitablemente, la forma en la que nos expresamos en un nuevo idioma extranjero siempre est√° por debajo de nuestro nivel de pensamiento.

A√ļn hoy, despu√©s de 7 a√Īos viviendo aqu√≠ y habiendo obtenido el nivel m√°s alto de idioma, no logro expresar mis ideas en alem√°n tan bien como en mi lengua materna. Y est√° bien que as√≠ sea. Hoy puedo verlo desde otro lugar. Hoy puedo re√≠rme cuando algo me sale mal. Y hoy puedo decirme a m√≠ misma: hablo alem√°n tan bien como puedo. No sin raz√≥n existe un dicho que reza: ‚ÄúLa vida es demasiado corta para aprender alem√°n.‚ÄĚ A veces de verdad creemos que no nos va a alcanzar la vida para dominar este idioma. Y nos apuramos. Y nos exigimos por dem√°s. Y, en definitiva, no se trata de alcanzar el nivel m√°s alto ni de hablar a la perfecci√≥n, sino de entender que el alem√°n es una herramienta, una sin duda muy poderosa, ya que est√° directamente relacionada con nuestra autonom√≠a, nuestra integraci√≥n y nuestra posibilidad de desarrollarnos en general en todas las √°reas. Saber alem√°n simplifica, adem√°s, nuestra vida cotidiana de manera considerable.

A m√≠ me llev√≥ muuuuuucho tiempo entender que se trataba de un proceso. ¬ŅC√≥mo pretender comenzar una nueva vida en un nuevo lugar de un d√≠a para el otro? Sin duda, requiere de tiempo, de mucho tiempo. Requiere de esfuerzo, pero tambi√©n de mucha paciencia, aceptaci√≥n y compasi√≥n con nosotras mismas.

Yo estaba tan apresurada por cumplir con el pr√≥ximo objetivo que me olvidaba de disfrutar y celebrar de mis recientes logros. Quiz√°s porque aqu√≠ entran en juego mi exigencia y mi perfeccionismo, quiz√°s porque siempre fui bastante ‚Äúcabeza dura‚ÄĚ y me toc√≥ aprender a la fuerza. Como sea, la cuesti√≥n es que me llev√≥ a√Īos aprender a respetar mis tiempos y a festejar como corresponde mis peque√Īos avances.

Cada vez que me apuraba, que quer√≠a que las cosas me salieran YA, terminaba angusti√°ndome y frustr√°ndome. Cada nuevo paso me llevaba m√°s tiempo del que yo estimaba.Y como si no tuviera suficiente conmigo misma, se sumaba a menudo la opini√≥n ajena,¬†que en aquel momento no hac√≠a m√°s que a√Īadirme presi√≥n y sufrimiento: ¬ŅQu√© hac√©s en Alemania? ¬ŅSolamente estudi√°s alem√°n? ¬ŅTodav√≠a no est√°s trabajando? ¬ŅC√≥mo que no te reconocen los t√≠tulos? ¬ŅA√ļn no rendiste el examen de conducir?

Y por todo eso es que hoy te digo: No esperes a que los de afuera te aplaudan. No esperes a que valoren tu sacrificio, tu esfuerzo y toda la energía invertida. Pará por un momento y disfrutá. Celebrá como más te guste ese paso que diste. Ya sea que hayas finalizado un curso de alemán, que te hayas animado a mandar tu primera solicitud de trabajo, que hayas hecho un trámite sola o que hayas comprado el boleto de tren correcto. Sólo vos y yo sabemos lo desafiantes que pueden ser estas tareas, el tiempo y la energía que nos han consumido. Por eso te merecés tomarte un tiempo para festejar.

Si estás recién llegada a Alemania y tan sólo pudiera darte un consejo, te diría que vengas con tiempo, con muuuuuuucho tiempo, porque aprender a ser feliz en Alemania lo va a requerir.

A fin de cuentas, por más que nos apuremos, todo va a llegar en el momento adecuado, ni antes ni después. Así que no vale la pena seguir forzando las cosas para que resulten a nuestro antojo. Más bien se trata de darnos tiempo para escucharnos, para saber qué es lo mejor para nosotras en cada momento, para tener claro en qué enfocarnos, para avanzar paso a paso sin pretender lograrlo todo de una vez. Nos toca, tal vez, aprender a establecer prioridades y a disfrutar más del camino.

 

¬ŅSos de las que andan ‚Äúcorriendo‚ÄĚ? ¬ŅTe sentiste alguna vez frustrada porque las cosas no resultaron en los tiempos que vos esperabas? ¬ŅTe est√°s dando suficiente tiempo para escucharte y respetar tus necesidades? ¬ŅEst√°s celebrando lo suficiente tus logros?