ELLA apareció en el momento justo, ni antes ni después. Apareció cuando más la necesitaba y llegó para cambiar mi vida.

Demasiadas coincidencias como para no sentirnos identificadas desde el primer minuto. Compart√≠amos el a√Īo de nacimiento, el pa√≠s de origen, el reciente cambio de estado civil y hasta el nivel de alem√°n. Nuestra vida estaba por aqu√©l entonces llena de muchos m√°s paralelismos de los que podr√≠amos imaginar. Hab√≠amos llegado a Alemania con apenas d√≠as de diferencia, a pesar de que esta Tierra nunca hab√≠a estado entre nuestros destinos so√Īados.

Y ya bien saben que no creo en las casualidades. ELLA y yo teníamos que conocernos, teníamos que transitar este proceso juntas y estábamos destinadas a convertirnos en grandes amigas.

A ELLA nunca necesité explicarle demasiado para que me comprendiera. ELLA estaba viviendo mucho de lo que yo vivía, entonces por momentos las palabras sobraban, aunque, de cualquier forma, hablábamos y seguimos hablando mucho, pero también reíamos y llorábamos juntas.

Contar con una persona que está en tu misma situación y que te entiende mejor que nadie lo cambia todo. ¡TE ASEGURO QUE LO CAMBIA TODO DE VERDAD!

En medio de nuestras angustias y desilusiones, muchas tendemos a pensar que somos las √ļnicas a los que nos pasa todo esto. Muchas nos sentimos solas e incomprendidas. Lloramos incluso a escondidas, no queremos que todos sepan lo dif√≠cil que se nos torna por momentos comenzar una nueva vida en un nuevo lugar.

Por eso cuando encontramos a una persona que está transitando por nuestra misma situación respiramos profundo, sonreímos y agradecemos, porque es la mejor bendición que podríamos recibir en este momento.

Porque las mujeres necesitamos hablar, compartir, expresar nuestras emociones. Necesitamos sentirnos escuchadas y comprendidas. Necesitamos que por fin alguien pueda ponerse en nuestro lugar y tratarnos con empatía. Y necesitamos de otras mujeres para salir adelante, para volver a confiar en nosotras mismas y para sentirnos que estamos listas para afrontar todos los desafíos que se vengan.

Por esa misma raz√≥n es que tambi√©n empec√© a brindar talleres para mujeres, porque esos espacios donde nos sentimos escuchadas, comprendidas y respetadas son √ļnicos. Esos maravillosos encuentros en los que estamos en la misma sinton√≠a, trabajando con los miedos que no nos dejan avanzar, encontrando explicaci√≥n a nuestras frustraciones, apoy√°ndonos y potenci√°ndonos mutuamente, renovando nuestra energ√≠a para salir a comernos el mundo. Esos son para m√≠ los espacios m√°s sagrados, por eso los defiendo a capa y espada.

Si a√ļn no la encontraste, sal√≠, buscala, golpe√° todas las puertas que sean necesarias. No importa que te llamen loca, tonta o rid√≠cula. Aqu√≠ s√≠ vale ser caradura y hasta atrevida. Si llegaste hasta aqu√≠ es porque sos sin duda una mujer valiente, as√≠ que ahora no me digas que te da miedo o verg√ľenza. Y a√ļn con miedo y verg√ľenza te pedir√≠a que lo hicieras igual. Si cre√©s que esa mujer que te cruzaste el otro d√≠a tiene algo especial, acercate y hablale. Si pens√°s que tienen algo en com√ļn y que ser√≠a lindo conocerla mejor, dec√≠celo. Invitala a tomar un caf√©, un helado o lo que fuera. Hac√© todo lo que sea necesario hasta que la encuentres, porque te aseguro que el hecho de tener en Alemania una amiga como ELLA te va a cambiar la vida.

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