¬ŅPor qu√© viniste a Alemania? La eterna pregunta. No hay manera de evitarla. Es lo primero que todos quieren saber apenas nos conocen. Y mi respuesta es invariable: POR AMOR.

S√≠, por amor. Yo no so√Īaba con vivir en Alemania, no ten√≠a un proyecto profesional, desconoc√≠a por completo la cultura germ√°nica y jam√°s hab√≠a estado en mis planes comenzar una nueva vida en otro lugar. Para ser totalmente sincera, deber√≠a decir que por aquel entonces daba igual si se trataba de Australia, Singapur o Noruega. Con tal de estar junto a √©l me hubiera ido a cualquier parte del Planeta. Pero fue Alemania, y hoy se que no es casual que yo me encuentre aqu√≠. Ten√≠a que ser Alemania. ¬°Y qu√© bueno que decid√≠ hacerle caso a mi instinto cual adolescente inconsciente y lanzarme a esta aventura!

√Čl conoc√≠a la ciudad. √Čl ya hab√≠a vivido en Alemania. √Čl dominaba el idioma. A √©l lo esperaba un puesto de trabajo que le permitir√≠a crecer profesionalmente.

YO, NADA. NADA DE NADA!!!!!!!

Y las comparaciones se vuelven inevitables. Y lo acusamos como si √©l fuera el culpable. Y la vida parece tan injusta. Y nos preguntamos una y otra vez: ¬ŅQu√© hago ac√°? ¬ŅPara qu√© vine?

De Turdera a Freiburg sin escalas. Sin saber, sin entender, sin tener una m√≠nima noci√≥n de cu√°n profundamente se transformar√≠a mi vida.¬†S√≥lo el amor es capaz de hacer algo as√≠. Tanta locura no encuentra otra explicaci√≥n. Y, pese a todo, hoy agradezco que el amor me haya llevado tan lejos. ¬ŅQu√© ser√≠a de mi vida si cada decisi√≥n fuera puramente racional? ¬ŅQu√© ser√≠a de m√≠ si no me hubiera animado a cruzar el oc√©ano con una venda en los ojos?

Tambi√©n debo decir que las locuras que cometemos en nombre del amor tienen su costo. Pagu√© un precio muy alto por no haberme tomado el trabajo de reflexionar acerca de todooooooo lo que implicaba aquella decisi√≥n. El shock es fuerte, muy fuerte. M√°s a√ļn cuando no esperamos nada de lo que empieza a ocurrir.

Sin idioma, sin trabajo, sin nada, sin saberlo siquiera, me estaba ubicando en el lugar que jamás le aconsejaría a ninguna mujer: el de la dependencia. Dependencia absoluta, en todo sentido, en todos los ámbitos posibles. En aquel momento era tan poco lo que podía resolver de manera autónoma que básicamente me sentía como una perfecta idiota.

El contar con un Otro que pueda solucionarnos muchos aspectos de la vida cotidiana es cómodo por un tiempo. Es, quizás, hasta necesario. ¡Pero sólo por un tiempo!

Bastaron pocas semanas para darme cuenta que ese rol de ‚Äúmujer dependiente‚ÄĚ no era el que yo quer√≠a.¬†De inmediato entend√≠ que deb√≠a aprender el idioma. Mi idea de hacer un posgrado en ingl√©s se fue por los aires muy r√°pidamente. En mi √°rea profesional (psico-socio-educativa) s√≥lo era posible desarrollarme hablando alem√°n, y habl√°ndolo muy bien. Ten√≠a que esperar casi dos meses para comenzar el curso y ni siquiera eso pude esperar. Me compr√© un CD y me puse a estudiar sola en casa. Luego, cuando empec√© el primer nivel de alem√°n, me pasaron al siguiente porque a los pocos d√≠as hab√≠an notado que estaba avanzada.¬†Y as√≠ transcurrieron los pr√≥ximos seis meses, estudiando alem√°n de manera intensiva, aprendiendo a una velocidad que yo misma desconoc√≠a, super√°ndome de manera ininterrumpida y con un dolor de cabeza incesante.

Pero el esfuerzo rindi√≥ sus frutos. En medio a√Īo hab√≠a alcanzado el nivel B2, es decir, hablaba alem√°n muy bien, y aunque mi desempe√Īo oral y escrito variaban notablemente, lo √ļnico importante en aquel momento era que pod√≠a resolver cualquier cuesti√≥n cotidiana por mi cuenta, pod√≠a manejarme sola, pod√≠a hacer todo lo que quisiera sin necesitar de otra persona, hab√≠a vuelto a ser independiente, al menos, en unos cuantos aspectos.

M√°s tarde llegar√≠an otros desaf√≠os. Empezar a trabajar, el reto m√°s grande y el m√°s necesario, porque el hecho de poder generar tus propios ingresos te da una sensaci√≥n de independencia incomparable. Nada m√°s lindo que sentirte √ļtil otra vez, productiva y capaz, al tiempo que una va recuperando la confianza en s√≠ misma, virtud que perdimos muchas mujeres al emigrar.¬†Desarrollarnos profesionalmente es el tema que m√°s nos inquieta especialmente a las que nos fuimos por amor. Porque si bien en un principio nuestro √ļnico motivo de estar aqu√≠ era nuestra pareja, luego nos damos cuenta que nosotras tambi√©n queremos escribir nuestra propia historia.

Sí, vine por amor, vine por un Otro, pero hoy elijo estar aquí por mí misma. Mi vida ha cambiado tanto que las razones que me trajeron hasta aquí ya no tienen vigencia. No puedo ni quiero cambiar mi pasado, por eso mi respuesta seguirá siendo eternamente la misma. Pero se muy bien que yo, al igual que cada una de ustedes, puedo encontrar nuevos motivos para estar aquí, puedo transformarme y reinventarme, puedo cambiar el rumbo de mi vida tantas veces como sea necesario y puedo crear conscientemente el presente y el futuro que quiero para mí.

 

 

 

 

 

 

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